Es así, cada vez que voy a encender una hornalla ella me mira de costado, desde su lejana belleza y su elegancia como al descuido, como quien haciéndose el distraído deja caer el papel del caramelo que acaba de desenvolver, así ella deja caer su terrible elegancia.
Sobre cada pava calentándose ella derrama su misterio, sus cejas casi asombradas observan atentas mi remera gastada.
Está ahí, juzga en silencio.
Yo aprendí a convivir con ella, mi taza Audrey Hepburn es muy glamorosa, y yo bebo en ella todos los días un poco de leche fresca.
¿Donde la compraste? ^^
ResponderEliminarPregunto lo mismo!
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